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UN PROYECTO A FUTURO. En primera persona con Inés Kletzky

UN PROYECTO A FUTURO. En primera persona con Inés Kletzky

Inés tiene muchas preguntas y también certezas. No sabe por qué quiere escribir o que la llevó a hacerlo. Ni cual es si intención. Lo que si tiene claro es que hará con sus escritos. 

Me llamo Inés, 68 años. Soy mujer, mamá, abuela, esposa, amiga. También soy docente. English Teacher… e intérprete. Me encanta trabajar; siempre amé y sigo amando mi tarea y profesión. Trabajé más de treinta y cinco años en distintas instituciones educativas enseñando, los últimos veinticinco siempre en la misma. Casi puedo decir que ésta última se convirtió en un segundo hogar, en mi lugar… así que cuando cumplí sesenta y cinco y comencé a fantasear con jubilarme, un montón de miedos y preguntas me asaltaron. ¿Qué haré con tanto tiempo libre? ¿Me aburriré, yo, que estoy acostumbrada a estar todo el día en movimiento?

Lo primero que hice fue llevar todas esas preguntas a terapia. Agradezco contar con ese espacio de crecimiento personal que me permite pensarme y re-pensarme. Tuve tiempo de despedirme bien de las cosas que tanto me gustaban y de decirle adiós definitivamente a lo que no disfrutaba tanto. También hice un bucket-list, una lista de un montón de cosas que no había podido hacer en todo el tiempo en que trabajé tantas horas diarias, que podría resumirse así: viajar más, dedicar más tiempo a mi familia y amigos, dedicar-me más tiempo, seguir trabajando… menos y no en situación de dependencia, pero seguir, y además… ESCRIBIR.

La primera sorpresa fue darme cuenta que no tenía tanto tiempo libre si quería hacer todo lo que planeaba y me proponía. Y a eso me dediqué con una felicidad inmensa hasta el 2020 cuando nos golpeó la pandemia y cambió el mundo y la manera de relacionarnos. Los viajes quedaron en stand-by, con los amigos nos vemos salteado cuando las restricciones lo permiten, a la familia la vemos por separado y con todos los protocolos. Me jacto de ser una persona constante así que debo ser una de las pocas que nunca dejó de hacer ejercicio en su casa, cada día sin saltearse ni uno. Pilates, Kundalini Yoga, y largas caminatas al sol cada vez que el tiempo lo permite. Gracias a que el manejo de las herramientas tecnológicas no es nuevo para mí, otra cosa que no cambió fue dar clase… obviamente, de manera distinta porque comencé rápidamente a utilizar la manera virtual, por lo tanto, sigo conectada semana a semana con mis alumnos. Paradójicamente, en un tiempo de tanta incertidumbre, nuestro encuentro semanal es de las pocas cosas con las que podemos contar, con certeza. Y eso es muy bello.

Eso y escribir…

Siempre me encantó leer y a través del tiempo me dí cuenta que poner mis ideas en blanco y negro era algo que realizaba con bastante facilidad. Pero quería, quiero, hacerlo mejor. En cuanto me jubilé, me anoté en un curso de Escritura Creativa. Al principio, antes de los tiempos del Covid, las clases eran presenciales. Y éramos muchos en el curso. En abril 2020 las clases se tornaron virtuales también. El grupo que era numeroso se redujo y así es que quedamos tres más la profesora. Tres mujeres (¿casualidad?) que seguimos intentando aprender a escribir mejor, o a mejorar lo que hacemos. Tres mujeres que descubren su intimidad en cada encuentro porque compartir un escrito es un poco desnudar el interior. La pregunta del millón es por qué quiero escribir, qué me lleva a hacerlo, cuál es mi intención.

Me di cuenta que tenía ganas de compilar una serie de relatos autobiográficos que tuvieran que ver con distintas épocas de mi vida, recuerdos tristes y alegres… travesuras, emociones, amores, hijos, padres y abuelos… Todas esas historias que son y hacen de mí esta persona que soy…. Esas historias, quiero tenerlas escritas. Y poquito a poco, a medida que voy escribiendo, se ha ido perfilando un sueño… ¿por qué no, dentro de dos años, cuando cumpla setenta, ponerlos todos juntos, y entregárselos a mi familia, hijos, nietos, amigos, afectos a manera de hermoso souvenir? No se me ocurre manera más preciosa de festejar siete décadas de vida.

Así es como algo que parecía ser una asignatura que me había quedado pendiente se transformó en un proyecto a futuro que me llena de alegría y de expectativa. Me divierte cada historia que escribo. Me emociona. Me conmueve. Me hace feliz.

Nunca es tarde. Estoy segura que no. Nunca lo es.

1 comentario

  1. Pola

    Un articulo muy interesante. Muchas gracias por la información. Un cordial saludo.

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