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Nuevos emprendedores desafían cualquier pronóstico

Nuevos emprendedores desafían cualquier pronóstico

Esta semana es el día internacional de toma de conciencia del trato que le damos a las personas mayores y si bien son múltiples los temas que dispara esta efeméride, en esta oportunidad nos vamos a enfocar en el aspecto económico de la longevidad y en repensar el rol de las personas 60+ en las organizaciones y entornos laborales. Más precisamente, vamos a repasar un artículo publicado hace un tiempo basado en el libro Purpose and Paycheck: Finding Meaning, Money, and Happiness in the Second Half of Life.

La publicación se titula ¿Por qué las trabajadoras mayores son el activo oculto de la economía? y comienza llamando la atención sobre la sensación de sorpresa que nos genera saber que una persona de más de 60 años continúa trabajando y realizando actividades como cualquier persona de otra franja etaria, porque lo usual es asociar la vejez con la imagen de declive y quietud. El economista John Kenneth Galbraith llamó a estas reacciones que solemos tener todos, que se expresan como una sorpresa mezclada con admiración condescendiente o preocupación fuera de lugar, el «síndrome de Todavía», es decir, cuando las personas jóvenes, en general, preguntan con asombro cosas como: «¿Todavía estás bien?», «¿Todavía estás trabajando?», «Veo que todavía estás haciendo ejercicio». «¿Todavía tomas una copa?».

El problema es que detrás de esta sorpresa condescendiente se esconde cierto aspecto del maltrato y la discriminación, ya que la contra-pregunta sería: ¿Y por qué no?

En Estados Unidos dan por hecho que la demografía del envejecimiento es una de las fuerzas más importantes que darán forma a su sociedad y economía, junto con la globalización, la automatización y el cambio climático. La Oficina del Censo de EE. UU. pronostica que las personas de 65 años o más representarán más del 21% de la población de EE. UU., en 2030. Si bien muchos otros fenómenos moldearán el futuro de los estadounidenses, ya son varios los líderes que afirman que ningún otro factor tendrá un efecto tan generalizado como el envejecimiento de la población.

LOS TRABAJADORES MAYORES ESTÁN EMPRENDIENDO MÁS

Los estadounidenses 50+ no se están desentendiendo de la vida como sugieren los estereotipos anticuados, sino que están mostrando mucho entusiasmo por la vida en el trabajo y en el hogar. No sólo eso, sino que sus experimentos para repensar y reinventar la segunda mitad de la vida tendrán un impacto profundo en la vida cotidiana de la sociedad de Estados Unidos.

Un impresionante cuerpo de investigación académica sugiere que, dada la oportunidad, las personas en la segunda mitad de la vida pueden ser tan creativas, innovadoras y emprendedoras como sus pares más jóvenes, si no más. Los adultos experimentados están explorando diferentes formas de mantenerse apegados a la economía, incluyendo el emprendedurismo, el espíritu empresarial, los trabajos a tiempo completo, el trabajo a tiempo parcial, el empleo flexible y también carreras nuevas y complementarias. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, entre 1995 y 2016, la proporción de hombres de 65 a 69 años en la fuerza laboral aumentó del 28% al 38%, y para las mujeres el crecimiento fue de 18% a 30%.

Aquí hay otra estadística interesante: la cohorte de edad de 55 a 64 años representó el 25.5% de los nuevos emprendedores en 2016, frente al 14.8% en 1996, según la Fundación Ewing Marion Kauffman, y la Oficina de Estadísticas Laborales informa que la tasa de trabajo por cuenta propia entre los trabajadores de 65 años o más fue la más alta de cualquier grupo de edad. El mensaje de los números es contundente: la población 50+ iniciará más negocios en los próximos años que cualquier otro grupo demográfico.

LO QUE LOS TRABAJADORES MAYORES PUEDEN TRAER A LA FUERZA LABORAL

Aquí hay una gran idea de base que ya está haciendo sentir su presencia: trabajadores experimentados y empresarios de más de 50 años que repiensan y reinventan la segunda mitad de la vida. Al derribar las barreras para mantenerse activos y trabajando, los adultos mayores se ponen a la vanguardia de la inclusión. La lucha por un propósito y un ingreso es, a la vez, una batalla por el respeto y el reconocimiento.

“Quizás la mayor oportunidad del siglo XXI sea imaginar y crear una sociedad que fomente vidas más largas no solo por el bien de las generaciones mayores, sino también por el beneficio de todos los grupos de edad, lo que yo llamo el Tercer Dividendo Demográfico”, escribe Linda Fried, decana de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia. «Llegar allí requiere un gran acto colectivo de imaginación para crear una visión positiva del potencial de una vida más larga».

Los adultos mayores ya están ejercitando su imaginación como trabajadores productivos, voluntarios motivados y emprendedores comprometidos, y al hacerlo, están luchando contra la discriminación por edad, tomando medidas para eliminar los estereotipos negativos que reprimen a los trabajadores experimentados. Los estadounidenses 50+ representan un enorme mercado de bienes, servicios y experiencias. Muchos de esos productos y servicios serán construidos y diseñados por adultos mayores con talento para comprender el mercado de más de 50 años. Los beneficios innovadores ampliamente promocionados de emplear una fuerza laboral diversa incluyen aprovechar los conocimientos de los trabajadores 50+.

Además, un aspecto muy importante y poco apreciado de la actividad laboral es su arista social. El trabajo ofrece a los adultos mayores la posibilidad de conectar con un propósito, de ser creativos, un motivo para levantarse por la mañana y una oportunidad para aprovechar las habilidades y los conocimientos desarrollados a lo largo de los años. El trabajo también ayuda a las personas a mantenerse en buena forma física y mentalmente activas. Las conexiones sociales es uno de los factores más importantes cuando hablamos de una longevidad significativa y, para muchos adultos mayores, la comunidad en la que pasan la mayor parte del tiempo es justamente su lugar de trabajo.

Hoy, finalmente, los empleadores comienzan a mirar a los trabajadores experimentados con mayor aprecio e interés. Durante los últimos años muchos empleadores se quejaron de que no podían encontrar la mano de obra calificada que necesitaban. Muchos trabajadores experimentados podrían cubrir esos puestos si se les diera la oportunidad y tal vez con algo de capacitación. Pero los ejecutivos parecían ciegos a la oportunidad que ofrecían los 50+. Pero cada vez más, los equipos de recursos humanos están aprendiendo que no pueden permitirse ignorar la experiencia.

No hay vuelta atrás: Estados Unidos ha pasado un punto de inflexión significativo en relación a la fuerza laboral 50+. Ya no hay dudas sobre el potencial de este segmento de generar una economía vibrante y un mercado laboral más inclusivo y diverso. Los trabajadores experimentados ya no son obsoletos, sino un activo valioso, productivo y creativo. Y que eso nos deje de sorprender forma parte de un nuevo paradigma en el cual respetamos, celebramos e integramos a las personas 50+.

Por Camila Naveira.

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