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Nuestra sangre, el botón de reset de nuestro organismo

Nuestra sangre, el botón de reset de nuestro organismo

Últimos estudios señalan que ciertos componentes de la sangre que se acumulan con la edad impulsan diferentes enfermedades y, potencialmente, el propio envejecimiento.

El Covid-19 abrió la puerta a las terapias de extracción de plasma

Las terapias de extracción de plasma ya existían pero el uso de plasma como estrategia terapéutica generó mayor atención e interés, a partir de los retos relacionados con el Covid-19. Esto abrió la puerta para comenzar a escuchar más acerca de terapias que involucran la extracción de la sangre por su posible efecto anti-envejecimiento y su potencial valor terapéutico.

¿De qué se trata esta técnica que se está probando para tratar el cáncer?

La aféresis es una técnica de extracción, separación y recambio de la propia sangre que se está utilizando actualmente en España -de forma experimental- para tratar el cáncer. Consiste en separan los componentes de la sangre con la finalidad de eliminar componentes relacionados con determinadas enfermedades, desde el colesterol LDL hasta las moléculas inflamatorias que provocan la sepsis o los anticuerpos que causan trastornos autoinmunes. 

Hay cada vez más pruebas de que la eliminación de algunas proteínas de las sangre, como por ejemplo las citoquinas (proteínas que regulan la función de la célula) inflamatorias y otras proteínas patógenas, podría rejuvenecer los tejidos de todo el cuerpo. Si bien todavía no se ha demostrado de forma concluyente en humanos, la evidencia sugiere que esta técnica tendría un efecto directo en los procesos de envejecimiento. 

¿Qué es el envejecimiento inflamatorio?

El sistema inmunitario funciona a través de las proteínas que ya mencionamos, las citoquinas. Existe un tipo específico de las mismas encargadas de ordenarle a determinadas células que se auto-eliminen. Se trata de una función inmunitaria normal mediante la cual el sistema inmunitario distingue lo «propio» de lo «no propio» y hace lo posible por destruir lo segundo. Las «no propias» incluyen las células transformadas por infecciones virales, cáncer y mutaciones, así como las invasoras (las bacterias y los parásitos).

En general el resultado es la destrucción de las células «malas» con un daño mínimo para las normales. El problema es que a medida que envejecemos las células inmunitarias se vuelven menos eficientes a la hora de distinguir, generando un daño en el tejido en todo el cuerpo y manifestándose como una inflamación generalizada. Que la inflamación sea buena o mala depende de las células que mueren: la inflamación de los tejidos enfermos es buena, mientras que la inflamación de los tejidos sanos -que ocurre cada vez más a medida que envejecemos- es mala. 

Los científicos creen que este proceso tiene un impacto profundamente negativo en la salud y, potencialmente, acelera el envejecimiento. Por lo tanto cada vez se vuelve más relevante la pregunta sobre si reducir la concentración de citoquinas inflamatorias en la sangre mejoraría los resultados de nuestra salud y retrasaría el envejecimiento. 

Un nuevo tratamiento está siendo probado en humanos

Ya es posible acceder en Estados Unidos a un nuevo procedimiento que utiliza la técnica de aféresis de extracción y recambio de la propia sangre. Este tratamiento tiene por objetivo retrasar el envejecimiento. Quien lo desarrolla se está sometiendo al mismo y explica en detalle que el procedimiento consiste en la extracción de sangre a través de un tubo que la transporta hasta un dispositivo que separa la células, por un lado y en plasma, por otro.

El plasma es un líquido amarillento y viscoso que contiene agua, sales, enzimas, anticuerpos y otras proteínas que actúan en el proceso de envejecimiento. El proceso conocido como «recambio plasmático terapéutico» (TPE, por sus siglas en inglés) desecha el plasma del paciente y combina las células sanguíneas con una nueva mezcla de solución salina y algunos ingredientes patentados, que los propietarios del estudio prefieren no revelar. Concluida esta etapa, la sangre reconstituida se devuelve al cuerpo a través del brazo izquierdo, del que la sangre no fue extraída. 

Nuestra propia sangre, nuestra gran aliada

Hasta hace poco este tratamiento se testeaba utilizando plasma de «sangre joven» en reemplazo del plasma que le extraían al paciente. Pero ahora nuevos estudios podrían confirmar que no es necesaria esa sangre joven para lograr el rejuvenecimiento del tejido, sino que el plasma extraído se intercambia por la solución que ya mencionamos. Produciendo de esta manera un rejuvenecimiento funcional de la propia sangre e inhibiendo la proliferación de células «malas» presentes en el suero antiguo (plasma extraído). 

Este nuevo tratamiento mitigaría varios de los procesos que se cree que impulsan el envejecimiento y podría remodelar la biología general hacia un sistema más joven y saludable.

Si bien queda mucho por demostrar en lo que respecta a los beneficios a largo plazo de este tratamiento, en lo que respecta al objetivo de mantenernos sanos durante más tiempo, todo apunta a que nuestra propia sangre podría ser una gran aliada. 

Fuente: https://neo.life/2021/06/perspective-therapeutic-plasma-exchange-the-future-of-aging/

 

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