Seleccionar página

Financiamiento de vidas más largas

Financiamiento de vidas más largas

Hace 100 años la edad de jubilación era la misma que hoy, 65 años. Y la esperanza de vida era una fracción de la que hoy tenemos. En una intensa conversación, el especialista español Jose A. Herce, analiza el ruido intenso del envejecimiento y problematiza sobre la necesidad de cambiar el sistema pensional.

¿Qué tendencias en materia social y económica están sucediendo a raíz del aumento de la esperanza de vida?

Hay tendencias muy peculiares, sencillas de anticipar, pero como suceden ‘aparentemente’ de manera tan lenta es como si no nos diésemos cuenta. Pero cada día que pasa, el individuo medio de una población añade cuatro horas más a su esperanza de vida. Los niños, añaden bastante más de cuatro horas, porque les queda mucha carga de vida por delante. Las personas mayores añaden media hora de esperanza de vida.

Es una locura que un individuo medio hoy añade cuatro horas cada 24 horas a su esperanza de vida.

Si el envejecimiento hiciera ruido no podríamos dormir. No digamos si doliese, nos levantaríamos en medio de la noche llorando.

Cada vez que pasan 10 años la esperanza de vida aumenta dos años y medio. Y si pasa una generación, los hijos van a vivir ocho años más que sus padres. Cuando reparamos en este fenómeno, no debería de extrañarnos muchas otras consecuencias de tener una vida tan larga.

Por ejemplo: que el período de formación se alargue cada vez más porque necesitamos más capital humano para una vida humana o que las parejas deciden retrasar la llegada de su primer hijo, de alguna manera reconocen implícitamente que van a tener vidas más largas, y que tener el primer hijo no es tan urgente a pesar que la biología sigue mandando.

Y con este escenario, ¿qué es lo urgente que el ciudadano debe modificar?

El principal comportamiento que no se está adaptando al aumento de esperanza de vida es la edad de jubilación.

En todo el mundo, todos desean jubilarse y cuanto antes mejor. Y esto es una gran paradoja. Porque cuando la vida de la jubilación es más larga y el jubilarse se da cada vez más temprano, entrando al mercado laboral más tarde, es un contrasentido. Por lo tanto, tenemos unos sistemas de seguridad social a los que estamos obligando a con cada vez menos recursos financiar vidas de jubilación cada vez más largas.

El problema no es que no haya niños o niñas para financiar eso. Sino que efectivamente estamos imponiendo a un sistema, que está diseñado, equilibrar las vidas de jubilación con las de trabajo.

Queremos con menos años de trabajo, esfuerzo y cotización, financiar vidas más largas.

¿Crees que hay un deseo de jubilarse más tarde?

Esa es la contradicción en la que estamos. Nuestro sistema cultural nos impulsa a privilegiar la jubilación anticipada, si nos dejaran nos jubilaríamos más pronto. Lo que sucede es que en realidad a la mayoría no les gusta su trabajo, no nos gustan nuestros jefes o las empresas para las que trabajamos. No hemos encontrado el trabajo ideal, y por lo tanto, tenemos un problema. Seguimos sufriendo el trabajo como una maldición bíblica y deseando que termine ese período.

Hace 100 años la edad de jubilación era la misma que hoy, 65 años. Y la esperanza de vida era una fracción de la que hoy tenemos. Esto es un fenómeno importante de prestar atención. Pero no lo hacemos.

Nos gusta la parte buena de vidas muy largas, de jubilaciones largas, los cruceros por el mediterraneo, pero no nos gusta la consecuencia molesta que tiene y es que hay que financiarlo.

Entonces, ¿a cuánto habría que mover la edad jubilatoria?

Es relativamente sencillo hacer el cálculo. Si tenemos que financiar con el ahorro de un año de trabajo la jubilación de otro año: año por año eso nos obligaría a tipos de interés 0 a ahorrar la mitad de lo que se gana en el año de trabajo. Para que cuando se vayan equiparando los períodos de jubilación, (ahora en España para un individuo medio puede ser de 22 años) eso quiere decir que con 35 años de trabajo hay que financiar 22 de jubilación. Para esto, la tasa de ahorro debe ser muy elevada, cerca del 40% para financiar los 22 años. Si la tasa de interés fuese del 6% el esfuerzo sería mucho menor. Porque al 6% duplicamos nuestro capital cada 12 años.

El problema es que llevamos mucho tiempo de retraso en la edad de jubilación en relación a los avances de la esperanza de vida.

Con cinco años más resolvemos muchos de los problemas de insuficiencia financiera que tienen muchos de los programas de seguridad social. Lo resolvemos en muy buena medida. Pero cinco años más es algo imposible de reclamar a la población en este momento. Nadie está preparado para insistir a los trabajadores en que permanezcan cinco años más.

Si la historia sigue igual, ¿el envejecimiento acabará con nuestra sociedad?

Si seguimos resistiendo a adaptar la edad de jubilación, si nos resistimos a hacer eso, corremos el riesgo que con la esperanza de vida se instale en la sociedad y en la política el criterio de las personas mayores. Que obviamente va a ser un criterio conservador. Ojo, los jóvenes también son conservadores porque quieren proteger su trabajo y beneficios, y las personas de edad intermedia quieren conservar o mejorar sus privilegios, y los mayores también quieren conservar sus privilegios. En realidad hay muy poca gente que quiera conservar la sociedad en su conjunto.

El hecho de que el grueso del cuerpo electoral tenga cada vez más edad, hace que tiendan a dominar los intereses de los mayores. O tenemos mucha astucia social, mucha inteligencia social y pedagogía de modo que todo el mundo entienda lo que está pasando, o vamos a tener un conflicto generacional. La lucha por el poder de decisión respecto que pasan con las leyes del estado de bienestar como lo es el reparto de recursos para las pensiones donde la edad es determinante.

No podemos esperar que la única solución al desequilibrio generacional sea combatir la longevidad con la natalidad, si la longevidad crece a escalas sorprendentes, con cuántas almas deberíamos llenar el planeta para sostener edades más longevas? El planeta no está preparado para sostener eso.

Hoy en día hay cada vez más trabajos donde se puede constatar que la productividad no cae con la edad.

¿Cuáles son tus referencias en materia legislativa de otros países que están haciendo un cambio?

Si hubiera que citar un solo país que hizo bien las cosas en su momento y que hoy tiene las cosas bien controladas, es Suecia. Pero yo me siento más cómodo agarrando pedazos de diferentes lados y combinando en algo que sí da la impresión que está funcionando. Y lo que sí está funcionando hoy es que el sistema de jubilación esté basado en varios pilares y el primero de la seguridad social. Es el mejor seguro de longevidad jamás inventado, solo que en muchos países no cumple las reglas de un verdadero seguro de longevidad, las viola sistemáticamente y ahí vienen sus problemas financieros. Accediendo a las exigencias de muchos ciudadanos que quieren que la seguridad les resuelva todo y ellos esforzarse lo justo o que se esfuercen otros.

  • En Alemania y Francia la seguridad social da el 50% del último salario, y el resto lo dan sistemas complementarios.
  • En Dinamarca o Holanda, la seguridad social es básica y da el 30% del último salario y el resto lo dan sistemas de empresas obligatorios de capitalización.
  • En el Reino Unido la jubilación da el 30% del último salario en términos medios, acá lo que funciona muy bien es el sistema de aspiración por defecto de capitalización empresarial y personal que es el auto-enrolment.
  • En Suecia la seguridad social sigue existiendo después de la reforma de principio de los años 90 y sigue siendo una seguridad social de reparto no de capitalización pero las pensiones se calculan como una renta vitalicia mediante una operación muy sencilla, dividiendo todas las aportaciones de los trabajadores y sus empleadores a la seguridad social durante toda su vida eso es una masa de cotizaciones que se capitaliza de manera teórica con una tanto nacional (como por ejemplo aumento de salario durante todo ese periodo) eso da un resultado engordados por los aumentos y luego se divide por la edad de quien se jubila. El que se jubila más tarde, obviamente le quedan más años de vida que quien se jubila más pronto, y el coeficiente le resulta más favorable. Hay un mínimo de edad jubilatoria pero este sistema conocido como cuentas nacionales es muy potente.

Y con este escenario tan complejo, ¿qué pasa con un ciudadano español que quiere seguir trabajando, cuáles son tus consejos para afrontarlo?.

El sistema español ahora mismo está dando pensiones públicas que reemplazan el último salario en un 80% aproximadamente. La pensión media de los jubilados del régimen general están obteniendo en términos medios 1,500 euros al mes por 14 pagas. El salario medio de los trabajadores en España es de 2,200 euros al mes en 12 pagas. Es una comparación bastante buena, es un 74% y es muy alto para una vida de jubilado con menos gastos. La edad de jubilación efectiva es a los 64 años.

La jubilación obligatoria forzosa existe en España, desgraciadamente existe y estamos luchando para que se quite de la normativa. Y debe desaparecer. Porque la jubilación es un derecho no una obligación.

Hay personas que si deciden postergar el momento de la jubilación reciben un premio. Quienes anticipan la jubilación. Por ejemplo si se posterga cinco años la jubilación, se recibe un 20% más porque has estado sin cobrar pensión y has estado cotizando por lo tanto tienen derecho a cobrar pensión mayor, de por vida.

Pero muy poca gente elige jubilarse más tarde a pesar del incentivo.

¿Y la jubilación activa?

Es cuando se solicita la jubilación pero se renuncia a la mitad. Y eso te permite seguir trabajando sin límite de ingresos. La pensión pública en España es incompatible con cualquier otra actividad que obligue a cotizar. Si una persona se jubila y cobra la totalidad, no puede trabajar regularmente. Es un tipo de jubilación con mucho éxito entre autónomos y con poco éxito entre asalariados.

Está muy claro que tu deseo es la necesidad urgente de la regulación en las jubilaciones, ¿Como pensas que se podría dar?

Necesitamos innovar muchísimo, no solamente el paradigma de jubilación, asalariados y autónomos, también innovar en lo que refiere a las fuentes de los recursos para la jubilación.

Hemos hablado de jubilarse más tarde, yo invitaria a que sea vea como uso racional del tiempo. El activo más importante que tenemos es el tiempo. Esa gestión del tiempo tiene que ser tan importante como la gestión del ahorro, del dinero. Tenemos que saber administrarlo. Y se habla muy poco sobre la planificación financiera de jubilación. La pregunta no es cuándo es el momento óptimo para jubilarse sino como se debe de ahorrar para cuando nos jubilemos. Yo creo que se planifica poco la jubilación. ¿Qué pasa si nos jubilamos más tarde? ¿Que ganamos y que perdemos?

Podemos ahorrar no solo mientras ganamos, sino que podemos ahorrar mientras consumimos. ¿Cómo? Consumiendo mejor, decidiendo que en vez de consumir hoy preferimos hacerlo mañana. Nuestros circuitos están hechos a la inversa, queremos consumir más hoy porque no sabemos si habrá un mañana. Yo propongo invertir los términos, ver el ahorro no como una denuncia sino entender que cuando ahorramos compramos nuestro bienestar futuro.

Hay que despreocuparse de estos temas y gestionar nuestro tiempo y recursos de cada momento sin temor a la renuncia que el ahorro representa. Necesitamos ahorrar más porque la seguridad social no puede hacerlo todo por nosotros. Está exhausta. Y hay que defenderla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscribite

Videos

Cargando...