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Envejecer me liberó

Envejecer me liberó

Ashton Applewhite está enojada. Son muchas las cosas que la apasionan pero su enojo es su mayor impulsor. En esta charla imperdible con la famosa escritora y conferencista, autora de «This Chair Rocks: A Manifesto Against Ageism» debatimos sobre los modos en que la sociedad afronta la nueva longevidad.

En tu libro describes muchos mitos sobre la manera de envejecer y la nueva vida adulta. ¿Cuál de todos los mitos de tu investigación te sorprendió más?

Lo que más me sorprendió fue la curva de felicidad de que las personas son más felices al principio y al final de sus vidas.

Porque cuando comencé, asumí, que cuanto más nos acercamos a la muerte, más aprensivos estaríamos al respecto.

Entonces eso parecía una doble cosa. No solo sufriríamos privaciones, sino que, tenía la imagen de la caricatura de la muerte con un hacha en su mano. E imaginaba su sombra acercándose cada vez más a medida que te haces mayor y mayor. Y esa no es la forma en que funciona.

La gente no quiere morir a medida que envejece, pero se preocupa menos por eso. Yo era muy ignorante en muchas cosas de como entender la muerte y la nueva longevidad.

Muchas investigaciones muestran como las actitudes hacia el envejecimiento afectan el funcionamiento de nuestra mente y nuestro cuerpo y lo enmarcan en términos de la importancia de una actitud positiva.

A mi eso me enoja. El falso discurso de vivir más tiempo, curarse más rápido. Incluso con una discapacidad grave, es menos probable que padezcan demencia, incluso si tienen el gen que los predispone a la enfermedad.

Pero a mi no me gusta recalcar en la importancia de una actitud positiva. Sino el desarrollo de una actitud basada en hechos más que en miedo. Porque lo que pasó fue que me eduqué y aprendí todas estas cosas en cuestión de meses. Estas son cosas fáciles de encontrar.

¿Cómo luchar contra el miedo a envejecer?

No soy científica, pero creo en la ciencia, a diferencia de muchos otros estadounidenses. Así que me gustaría decir que los hechos cambian la opinión de las personas. Los hechos me hacen cambiar de opinión.

Sabemos realmente que las historias son como aprendemos y más con historias de resiliencia. Así que creo que la información debe estar rodeada de historias y evidencia desde una perspectiva humana de como es realmente el envejecimiento.

Quiero decir, si miramos a todas las personas mayores que nos rodean involucradas en el mundo de maneras interesantes, eso es evidencia. Pero tenemos que abrir los ojos. Tenemos que ser receptivos a lo que vemos.

¿Como es caminar hacia un nuevo capítulo en la vida, sabiendo que al cumplir 50 te quedan aún 40 buenos años por vivir?

Los miedos en esta etapa son reales, esa es otra razón por la que no me gusta decir que necesitas una actitud positiva.

La actitud importa, pero en parte todo este énfasis en la actitud, esta cosa clásica neoliberal, poner la carga sobre el individuo en lugar de mirar las estructuras que nos rodean que dificultan las cosas y más siendo mujer.

Una mujer enfrenta sexismo, discriminación por edad, el patriarcado, la misoginia y el capitalismo. Así que no diría “Oh, anímate, cariño, necesitas una buena actitud y todo estará bien.” La gente subestima constantemente el papel de la suerte, que, por supuesto, se relaciona con el privilegio.

Yo tuve suerte. Blanca, clase media alta y buen aspecto. Eso es suerte. Y es otra forma de socavar esa idea de que todo lo que necesitas hacer es esforzarte y trabajar duro y todo saldrá bien.

Es importante informarse y tratar de no sentirse abrumado por los estereotipos negativos que existen. A fin de cuentas, esa es la actitud que sí importa.

Los prejuicios son ajenos pero también propios.

Cambiar la forma en que somos en el mundo comienza con el examen de nuestros propios prejuicios internos, la primera y más difícil tarea es mirar como nos sentimos acerca de nuestra propia edad y envejecimiento, que, si eres mujer, es, por supuesto, agravado por sexismo.

Es una doble carga, como lo dice Susan Sontag que lo llamó el doble estándar del envejecimiento, que es que el envejecimiento mejora a los hombres y devalúa a las mujeres. Así que la primera tarea es intentar rechazar esos mensajes.

Ahí es donde comienza el viaje para cada uno de nosotros, si no lo entiendes, no podemos desafiar el sesgo a menos que seamos conscientes de ello. Una vez que comienzas a verlo en ti mismo, comienzas a verlo en la sociedad y ves que es un problema colectivo que podemos unirnos y hacer algo al respecto.

Empezar a transformar lo personal en político. Entonces ves las fuerzas estructurales que contribuyen a tu opresión y se benefician de ella.

Si vemos lo que hizo el movimiento de mujeres principalmente en el siglo XX para catalizar realmente un cambio global en la forma en que las mujeres nos vemos a nosotras mismas y el mundo ve nuestro potencial. Necesitamos hacer lo mismo con la edad y la discriminación por edad, tal como está sucediendo nuevamente pero demasiado lento.

Es ilegal discriminar por motivos de edad en los Estados Unidos.

En tu vida diaria, ¿Cuáles son las pequeñas cosas que te empoderan?

Envejecer me ha hecho sentir más poderosa. Es el mejor momento de la vida porque comenzamos a menudo de una manera que es problemática. Nos volvemos invisibles, lo que creo que es problemático. Pero realmente no soy invisible.

Lo que más intento hacer es valorarme por como soy y por como me veo.

Pero una vez que conseguis estar en el otro lado, ya no te importa nada. No tengo que luchar todo el tiempo para cumplir con estas norma que tienen forma de castigos. Y eso puede ser muy liberador. Envejecer me liberó.

¿Cómo te involucraste con temas de longevidad?

Si me hubieras dicho hace 15 años que seria activista de estos temas no lo creeria. Habría dicho, ¿por qué quiero pensar en algo repugnante, deprimente y aterrador?

Y hoy en día no me imagino haciendo otra cosa, es un punto donde se cruzan muchos temas: la cuestión biológica, social, cada sección económica, espiritualidad, filosofía. Se vuelve más interesante a medida que pasa el tiempo. Así que no sé si me da poder, pero me da energía. Y siempre estoy aprendiendo.

¿Qué pasó en nuestra cultura que cambiamos la forma en ver a la longevidad? No siempre fue así. En una entrevista dijiste que “el miedo a envejecer no es universal”.

El miedo a morir es humano. El miedo al envejecimiento es cultural.

La industrialización sucedió y dejamos de vivir la urbanización con ella y dejamos de vivir en comunidades pequeñas de edades mixtas. Si estas con personas de todas las edades todo el tiempo, es más difícil ser mayoritario. Al igual que si vives con personas que no son todas blancas, es más difícil ser racista, ¿sabes?

Entonces, esas son las tendencias macroeconómicas globales que contribuyeron al aumento de la discriminación por edad. Y luego se convirtió en problematización, se convirtió en un problema y se convirtió también en una fuente de ganancias.

Después de toda tu investigación, ¿cuál es tu consejo de cómo prepararte para vivir tus mejores años?

El estereotipo sobre las personas mayores que más me molesta es la idea de que las personas mayores son todas iguales. La diversidad aumenta con la edad. Cada recién nacido es único, pero los de 17 años son mucho más parecidos, desde el punto de vista del desarrollo, cognitivo y socialmente, que los de 47 años, que son mucho más parecidos que los de 67 años, y así sucesivamente. Así que la respuesta siempre será que depende. En EE. UU., está todo muy orientado al consumidor, muy competitivo, muy individualista, ninguna de esas cosas nos sirve a medida que envejecemos.

Para envejecer bien, deberíamos aprender siete nuevas habilidades. Hacer ejercicio todos los días. Aprender un idioma. Aprender a tocar un instrumento musical. Estar bien físicamente. Deberías poder sentarte a escribir novelas o sentarte en una playa a leer novelas. Tener nietos y cuidarlos. Tal vez no tengas, tal vez tenga nietos y no quiera dedicar cinco minutos a cuidarlos.

Muchas de estas cosas requieren dinero, y por eso envejecer es muy distinto y dispar.

A los 50 recién estamos comenzando. En Japón hay un ritual especial al cumplir los 60. En occidente también necesitamos rituales para celebrar una vida larga.

¿Qué se necesita para eso?

Necesitamos sociedades que apoyen a las personas durante toda la vida, sin importar su edad.

Es tan descabellada la idea de que los trabajadores mayores de cuarenta y cinco años no están capacitados para conseguir un nuevo trabajo o emprender una nueva empresa o continuar en la empresa que estuvieron 25 años.

Yo comencé con este proyecto a los 50 años. Nunca quise, nunca anticipé ser una figura pública. Nunca quise hablar en público. Pero creo que si no hubiera aprendido todas las cosas que he aprendido en otros lugares, muchas de las cosas que hago ahora me resultan difíciles y no habría podido asumir este papel.

 

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