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Secretos de un emprendedor e inversor

Secretos de un emprendedor e inversor
¿Tienes muchas ideas y no sabes cual elegir? ¿Sos creativo pero no tienes dinero? ¿Confías en tu estrategía y no consigues inversores? Emilio Marquez tiene muchas respuestas y secretos para emprendedores serios. Su larga experiencia en el mundo empresarial y sector digital lo impulsa a ser una de las voces más resonantes de España para dar consejos a emprendedores y construcción de marca personal.

 

¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta un emprendedor en el mundo digital?

Para mi son dos, uno clásico que es lograr superar el momento en el cual empezamos a facturar, es decir a ganar más dinero del que gasta la propia empresa en un proyecto dentro de los 18 meses.

El objetivo más moderno y más actual en un escenario donde el ecosistema emprendedor ha crecido y ha evolucionado mucho, es que hoy un emprendedor sabe y tiene las ideas mucho más claras sobre lo que quiere, mucho más que hace unos años.

Con lo cual nos encontramos en un entorno donde hay una tecnología que nos ayuda a llegar a un un mercado global. Pero también, hay un número absolutamente increíble de emprendedores a lo largo del mundo que con nuestra misma idea, la pueden copiar, ejecutar y llegar a mejorarnos.

Entonces, para mí el reto actual es superar a esa híper competencia y realmente aportar valor al mercado para que el cliente realmente quiera apostar en nuestro producto o servicio.

¿Qué opinión te respecta la estrategia de empezar con un modelo mínimo viable – MVP?

Pues que ha hecho mucho bien el método de Lean Startup, que es precisamente eso, crear un modelo mínimo viable lo más rápidamente posible, porque la idea realmente es muy buena: intentar gastar el mínimo de recursos, dinero, tiempo para poder validar y probar tu idea.

Y a partir de ahí, empezar a obtener una retroalimentación, un feedback por parte de tu primer cliente que te ayuda a mejorar. La idea es maravillosa. Lo que ocurre es que tampoco hay que ser demasiado dogmáticos de cara a intentar que en todos los casos se utilice eso.

Porque un problema de validación por parte del producto o servicio es que en la cabeza del emprendedor, en su idea original, todo es válido. Pero cuando llegas al público, cuando baja la prueba de fuego del primer cliente, no están dispuestos a pagar lo mismo que el emprendedor imaginó.

En cualquier emprendimiento, los primeros meses son críticos, ¿Qué es lo que hay que mirar y analizar en este período?

Pues los primeros meses de un emprendedor son críticos porque el desánimo está a flor de piel. Hay que intentar buscar retos muy sencillos, muy en el corto plazo que se puedan cumplir.

Porque la verdad es que lo que hay que afrontar es el desánimo cuando nos lanzamos, la sensación de que no hay resultados, esa travesía del desierto hay que recorrerla. En mi experiencia, hay que superar los primeros 18 meses para empezar a ver ganancias.

Es muy posible que durante los 6, 8, 12 primeros meses prácticamente no estemos ganando nada o estamos perdiendo.

Al principio no tener ganancias desanima y yo personalmente siempre recomiendo buscar retos que se puedan cumplir, que sean a corto plazo. Luego escalar a retos de medio plazo y de ahí seguir creciendo a largo plazo.

Pero no busquemos el objetivo de querer conseguir un millón de dólares de beneficios el primer mes porque es absolutamente imposible y eso nos va a desanimar hagamos lo que hagamos.

Hay emprendedores que tienen muchas ideas y eso también puede ser un problema, ¿por qué?

Un emprendedor suele serlo en serie. Ahora tengo esta idea, dentro de dos semanas tengo otra idea y dentro de otras dos semanas tengo otra idea. Y cuando tantas ideas empiezan a dar vueltas en nuestra cabeza al mismo tiempo empezamos a estar en terreno complejo. Porque empezamos a pensar que es mejor la otra idea que la que efectivamente ya estamos haciendo.

El mayor enemigo del propio emprendedor muchas veces es su extrema creatividad, porque no queda claro con qué decidirte. Hay que empezar por una idea no por cuatro simultáneamente.

En ese caso, ¿cuál idea elegir por sobre otra?

Lo que recomendaría, es primero dejarse aconsejar por mentores, por otras emprendedores que tengan experiencia y buscar asesores.

Intentaría arriesgar por la idea donde es posible plantear una estrategia que sea compatible con la realización de un producto mínimo viable.

Me preguntaría: ¿cuál podemos validar en menos tiempo con menos recursos, con menos dinero y más rápido?

Si la respuesta es que por 400 dólares es factible validarlo en un mes, te diría que esa es la idea factible de hacer. Porque en el caso de fallar has perdido un mes de tiempo y 400 dólares.

Lo opuesto a esto sería decidir por la idea que más motiva al emprendedor.

Correcto, esa es la respuesta romántica. Pero la realidad es enemiga.

Es romántico porque no es lo mismo emprender en Silicon Valley que emprender en Madrid o emprender en Buenos Aires. En Silicon Valley los inversores te van a permitir echar un año, dos años, utilizando recursos sin ganar nada y quemando ese dinero y no te van a decir nada.
En España en vez de dos años te van a permitir dos meses, tres meses de quemar dinero.

La realidad es totalmente enemiga del romanticismo. Entonces, si tú eres un emprendedor norteamericano estadounidense en Silicon Valley, puedes ser romántico sin problema. Pero la realidad del emprendedor en Madrid, o el emprendedor en Buenos Aires, no es la misma.

Ya que mencionas la relación con inversores. ¿Cómo es esa relación? ¿Qué cosas hay que evitar con personas que están dispuestas a invertir?

Primero hay que intentar abrazar la idea de que el dinero sea smart money, dinero inteligente, y esto es que nuestro inversor quiere que nos vaya bien y está dispuesto a también brindar consultoría. Esto hay que tenerlo en cuenta como punto a favor.

Luego, el networking, los contactos. El inversor que has encontrado te puede abrir puertas, conexiones, te puede buscar clientes, proveedores, porque ya es alguien en el mercado y tiene experiencia, contactos y buen networking.

Entonces yo siempre recomendaría intentar buscar dinero inteligente, porque si lo que queremos es buscar dinero barato, pues dinero barato lo podemos encontrar en un crowdfunding en internet sin saber quienes son los que invierten.

Un inversor no es un préstamo. El inversor no entra en tu proyecto para ganar un 2 por ciento. El inversor lo que le encantaría sería ganar el 200 por ciento a su inversión.

Un detalle a evitar y que a mí me ha pasado, es emprendedores jóvenes que tienen tan claro lo que quieren que solo buscan dinero, ir solos por su a su camino y ni me rendían cuentas, ni me informaban de absolutamente nada, ni me pedían ayuda.

El inversor es un aliado, es un amigo y hay que intentar convertirlo en todo momento, en tu socio, en tu amigo, en tu aliado de tu proyecto. Con lo cual, ignorar a alguien una vez que te ha dado el dinero es un error que hay que intentar evitar.

¿Cuáles son los puntos que un emprendedor tiene que saber de su propio emprendimiento al momento de enfrentar a un posible inversor?

Primero es que estudie al inversor con el que se va a entrevistar, hacer los deberes previamente: ¿Dónde invirtió antes? ¿Cuál es su tipo de forma de invertir? ¿Cuál es su forma de acompañar al emprendedor? Y todo eso se sabe, está publicado y es fácil de averiguar. Hablar también con otros proyectos donde el inversor estuvo es importante.

¿En qué proyectos se mete? ¿Cuál es su carácter como inversor? Cada inversor tiene su propio carácter y su propia filosofía y fobias y a partir de ahí prepárate para un tercer grado de preguntas en el que hay que estar bien entrenado desde casa.

Habla con tu familia, habla con tus amigos y que tus amigos te interroguen y que te hagan preguntas de todo tipo y profundas.

Esto no es una entrevista laboral. Te van a prestar dos mil, veinte mil o doscientos mil dólares, euros, pesos. Y el que te va a prestar el dinero quiere saber todo sobre su inversión.

Hay que cuidar el comportamiento en cada presentación y no hacerse mala fama porque ante una mala entrevista el inversor va a hablar con otros amigos y amigas inversores y comentar lo que pasó.

No se puede ir a una entrevista sin haber hecho la investigación, sin conocer tu plan de negocios, sin estar preparado para lo que te pueda ocurrir, para lo que te puedan preguntar y no falles. Si vamos a fallar, pero por lo menos vamos entrenados.

El entrenamiento es con un consultor, con entidades públicas, familiares, amigos, socios, lo que sea. Pero no se puede ir sin haber practicado.

Por otro lado, sos especialista en Linkedin. En tu libro das muchos consejos útiles sobre perfiles de marca para empresas y perfiles personales profesionales. Si nos centramos en estos últimos, ¿qué recomendaciones puedes dar para personas con 20 años de experiencia?

El primer error es llegar a LinkedIn pensando que vamos a conseguir empleo rápidamente.

Es la red social número 1 del mundo de profesionales, cierto. Y se encuentra trabajo en LinkedIn, cierto. Pero no vayas a LinkedIn pensando que vas a encontrar empleo y menos estando desesperado por conseguir empleo.

Lo que le gusta a los reclutadores es robar talento de empresas, de profesionales con una gran reputación, que estén trabajando con la competencia.

Tener un perfil adecuado y profesional en Linkedin es un desafío para plantearse de seis a doce meses. Y luego si, empezaremos a ver resultados.

Cosas para hacer: buscar líderes del sector con los que conectarte, en los que empezar a aportarles valor y empezar a crear una comunidad de contactos de alto valor.

Tienes que empezar a crear un contenido o al menos tener tu perfil limpio, aseado y presentable. Exactamente igual que cuando vamos a encontrar pareja, hay que estar presentable en tu perfil de LinkedIn exactamente igual.

No pueden entrar en tu perfil de LinkedIn y que piensen que hace dos años que no entras ni tú mismo en tu perfil.

Tenemos que posicionarnos con una buena marca profesional. Crear una buena comunidad de contactos. Tenemos que aportar valor. Escuchar a esa comunidad. Plantear una escucha activa. Dialogar con las personas que forman nuestra red. Tenemos que intentar ser generosos con los demás porque en cuanto que aportemos, en cuanto que ayudemos, en cuanto que seamos abiertos a los demás, aportando todo lo que podamos eso nos va a servir a nosotros mismos en reputación.

Hay que demostrar una formación continua para darle valor a nuestra marca profesional propia. No es necesario estar en todas las redes sociales, pero si nuestro nombre tiene que aparecer en Google, más si tenemos experiencia en un sector, nadie quiere contratar a alguien que no existe.

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