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Desafíos y oportunidades de un mercado emergente

Desafíos y oportunidades de un mercado emergente

De todas las especulaciones sobre el futuro hay una que cuestiona la sabiduría empresarial habitual: el grupo de consumidores más importante no es el de 18 a 24, sino el de los adultos mayores.

El mundo está atravesando una transición demográfica sin precedentes: para 2050 todos los países experimentarán un aumento en su edad promedio y en la proporción de personas mayores de 60 años. Un informe reciente de Naciones Unidas cita que entre 2015 y 2030 se prevé que, a nivel mundial, el número de personas de 60 años o más crezca en un 56%, de 901 millones a 1.400 millones. Y para 2050, se prevé que la población mundial de personas mayores duplicará con creces su tamaño en 2015, llegando a casi 2.100 millones.

Este hito demográfico da origen a lo que empezamos a conocer como «economía plateada”, que es aquella en la que se encuentran una nueva y poderosa clase de consumidores con los productos y servicios que sepan satisfacer sus expectativas y necesidades.

Pero no sólo hablamos de un mayor número de personas +60 en el mundo, sino de un gran cambio en relación a la forma en que envejecemos que genera la necesidad de que los individuos y las sociedades creen una nueva y específica agenda de longevidad que aborde a tiempo este desafío y minimice los costos de una sociedad que envejece.

Un mapa que identifique las oportunidades que brinda el fenómeno de la nueva longevidad y los cambios que se generaran tanto en los comportamiento a nivel personal y vincular, como también en relación a sus hábitos de consumo: veremos un aumento de los gastos relacionados con la salud, el turismo y el ocio pero también una evolución de las necesidades y los servicios relacionados con las personas mayores que se quedan en casa.

A diferencia de lo que sucedía hace unas décadas, hoy los adultos mayores tienen más posibilidades de seguir trabajando, estudiando y consumiendo. Se encuentran en mejores condiciones físicas y tienen más energía, tanto para disfrutar de la vida como para seguir contribuyendo a la sociedad con sus actividades y elecciones.

Se estima que, entre 2015 y 2030, el 60% del aumento del consumo en las ciudades del Noreste de Asia y de Europa Occidental provendrá de los adultos mayores de 60 años. En América Latina y el Caribe ese porcentaje será del 30%, y algunas estimaciones dicen que irá en aumento. Sin embargo, según The Economist, actualmente menos de la mitad de las empresas en todo el mundo tienen en cuenta la longevidad en su planificación estratégica.

La economía plateada no se trata sólo de la emergencia de un nuevo segmento consumidor, sino de que las empresas, grandes y pequeñas, comiencen a utilizar el envejecimiento como una lente a través de la cual diseñan sus desarrollos e innovaciones. Y esto significa no sólo adaptar o inventar productos y servicios que correspondan a las necesidades de las personas mayores en todos los sectores, sino también comenzar a considerar los productos y servicios que se ofrecen a las poblaciones más jóvenes para que sigan siendo útiles cuando estas personas envejezcan.

Lo interesante es que al pensar la innovación con perspectiva de edad, los productos y servicios adaptados a este segmento etario en general benefician también al resto de la población. Un buen ejemplo de esto es Amazon Echo, una innovación tecnológica activada por voz que tiene un potencial increíble para ayudar a las personas mayores pero que hoy es utilizado por individuos de todas las edades. Este tipo de dispositivos tiene el potencial de mejorar la calidad de vida de laspersonas con Alzheimer o demencia, así como de aquellos con limitaciones de movilidad y otras afecciones de salud.

Desde esta perspectiva el envejecimiento exponencial de la población es un acontecimiento positivo que nos invita a imaginar productos, experiencias y servicios que dinamicen sectores, dando trabajo, creando valor económico y generando impacto social. Según un reporte del World Economic Forum, si se hace correctamente, los mercados pueden convertirse tanto en el motor como en el beneficiario del envejecimiento de la población.

Se trata de una oportunidad única de volver a la fuente de la innovación: idear soluciones creativas para desafíos incómodos. El futuro es digital, pero también es plateado y la mejor manera de esperarlo es anticipándonos y preguntándonos de qué manera podemos crear una economía que en lugar de considerar a los mayores como un problema, de soluciones a los problemas de los mayores.

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