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De pequeños a grandes cambios

De pequeños a grandes cambios

Como innovamos y porque innovamos. Alicia Pomares, especialista en relaciones, recursos humanos e innovación nos habla sobre la Serendipia, miedo al fracaso y la importancia de acercarse a mundos desconocidos.

¿De qué manera el concepto de Serendipia está asociado con la innovación?

Serendipia es un chispazo de suerte que sucede cuando tienes la mente abierta. Estas en una búsqueda, no es necesariamente aquello que estás investigando, pero en esa búsqueda aparece algo más en tu camino.

Y allí tienes  dos opciones: o rechazar todo lo que no está encaminado a tu búsqueda/proyecto inicial, o cambiar de rumbo utilizando una mente más abierta y mucho más flexible.

Es esa capacidad de adaptarse, tener una visión global y tener la capacidad de aprovechar las oportunidades.

Es lo que pasó con el descubrimiento del viagra que nació por pruebas que se estaban haciendo en relación a enfermedades cardiovasculares. En ese trayecto se dieron cuenta que había una propiedad que iba bien para otras cosas.

De alguna manera para innovar no puedes estar esperando el efecto Eureka. No existe estar sentado y esperar a que se te ocurra una idea.

Es decir, sí puede existir, pero obviamente es en un porcentaje muy bajo. Cuando innovamos es por efecto de la información que tenemos y las necesidades que tenemos. Por ejemplo, una forma puede ser obserervar el mercado constantemente y detectar tendencias; y de todo esa información predisponerse a crear nuevas cosas.

Pero por otro lado, creo mucho más en la chispa de la inteligencia colectiva, de juntar cabezas y de hablar de cosas. De que una persona aporta una información a la otra persona, que esta segunda la mejore y la pase a un tercero que la seguirá elaborando para finalmente que llegue a un cuarto que de una puntada final. Y todo por esa conexión de mentes.

Para mí en algún momento la Serendipia ha muerto. Sobre todo desde que tenemos redes sociales. Yo llevo tiempo en las plataforas y al principio obtenía mucha inspiración porque precisamente descubría de forma aleatorea cosas que jamas hubiese buscado y esos nuevos conocimientos me ayudaban a conectar  ideas.

Pero ahora pasa que los algoritmos recogen nuestra información, arman nuestro perfil y nos muestran anuncios e información sobre lo mismo que nos interesa. Y así se pierde muchísimas disciplinas.

Por ejemplo, a mi me gusta mucho leer sobre temas de innovación y seguir a referentes de la temática. Y es lo único que los algoritmos me muestran. Me falta información de otras disciplinas que me ayudarían a salir un poco de la caja cuadriculada. Ese es el papel de la Serendipia. Ocuparse de buscar esos conocimientos.

¿Y en el cotidiano cómo hacés para salir de allí?

Es muy complicado porque estamos ahí metidos todo el día. Cuando me doy cuenta intento salir y hacer una búsqueda más consciente.

Por eso a mí me gusta hablar también de la aplicación del pensamiento lateral.

De alguna manera, pasar del libre pensamiento lógico lineal a abrirte de una forma más transversal y ver las cosas desde otra perspectiva. Al final, lograrás conectar ideas y neuronas en tu cabeza desde otros ángulos que te ayudarán a tener una visual más amplia.

También, intentar desarrollar una visión crítica, un pensamiento sistémico, una visión global, que te permitiran no quedarte encerrado en las cuatro cosas que conoces.

Intento leer cosas que no tienen nada que ver con mi mundo de recursos humanos, de innovación, de liderazgo. Obviamente es importante profundizar en nuestras especialidades, pero también estar atento a otros mundos.

Aconsejo abrirse a otras cosas, otras disciplinas, otros mundos, otras personas. Intenta relacionarte al máximo con una escucha activa.

Yo suelo elegir diferentes caminos para llegar al lugar al que voy habitualmente. Sí siempre vas por el mismo camino y todo es igual es importante poder aprovechar la oportunidad de romper con las rutinas y ver que sale de allí. Romper con la rutina tiene que ser algo que te divierta, porque eso te acompañará el resto de tu vida.

Porque a veces los pequeños cambios nos llevan a grandes cambios.

Muchos piensan que tienen la cabeza abierta, pero en verdad no..

A veces necesitas un buen empujón de algún buen fracaso. Es importante reconocer que después de haber trabajado 20 años en una misma empresa, el afuera cambio. Hay que cambiar de chip si se quiere cambiar de entorno. Pero también cambiar el pensamiento si sigues en el mismo entorno. Cambiar antes que te cambien a vos.

O abres tu mente y te adaptas al cambio o estaras destinada a fracasar.

Por tanto, maneja tú las riendas. No esperes a que esa empresa te vaya promocionando para que la empresa crezca. Maneja tú las riendas. Hay que recnocer que es difícil porque muchos preferiran seguir en la zona de confort.

¿Cómo es tomar las riendas cuando faltan ejemplos?

Ese cambio de chip nos tiene que ayudar primero a prepararnos, porque es muy fácil decirlo y muy diferente cuando alguien realmente lo sufre.

De repente no solamente te encuentras desamparado, sino que a nivel emocional caes en picado y es dificil seguir adelante. Es muy fácil decir ‘toma las riendas de tu vida y exprimilo’.

Es la típica frase de autoayuda a la que me opongo. No funciona. Primero tengo que estar bien emocionalmente para poder tomar esas riendas, y después estar continuamente preparándonos. Eso no significa que estemos siempre haciendo cursos.

Cuando hablo de aprendizaje habló de continuidad. Exploración. Observación continua. No solamente de cursos, sino de estar leyendo artículos maravillosos, charlas inspiradoras. Subiendo escalones, porque aprender es una escalera que no acaba.

En un escalón te encuentras con algo nuevo que también te inspira y que a lo mejor de repente se abre y puedes ver que el futuro va por ahí.

Para tomar las riendas tienes que estar preparado. Y atento. Y si hay algo que detectas que puede ser algo nuevo en tu profesión, lucecita de alerta y ponte ahí.

Por otro lado, tenemos que tener la fortaleza mental o emocional de querer aprender, a veces es cansador, pero subirse a la rueda y empezar de forma consciente lo va a hacer con el tiempo un hábito.

Tomar las riendas no es solo estar tranquilamente todo el día leyendo o capacitándose. Es muy bonito aprender, pero tienes que tomar decisiones para llevar esa iniciativa y ser proactivo.

Camina aunque estés perdido porque al final te vas encontrando.

Somos una generación que nos han instalado la idea que siempre hay que tener objetivos claros. Y a mi me pasa que llegan momentos que no sé qué quiero hacer con mi vida. Y eso causa muchísima frustración.

¿Sientes que hay otros mensajes como estos que mencionas que están implementados en nuestra cultura o en nuestra forma de ser, que en verdad nos hace más difícil seguir creciendo?

Si, hay mucha resistencia al cambio, a la innovación y miedo al fracaso.

Por ejemplo, veo muchas culturas empresariales donde se castiga el error. Hay mucha cultura de penalización y eso no aporta a la innovación, al contrario, resta.

Después está toda la resistencia al cambio. Aquello que siempre lo hemos hecho de un modo y como nos ha funcionado preferimos no cambiarlo. ¿Para qué cambiar si nos va bien?

Pero el contexto cambió y resulta que te encontrarás que vas a tener que cambiar quieras o no.

¿Cómo se trabaja en equipos con el miedo al fracaso?

Precisamente invitando, potenciando que haya ideas, iniciativa, que haya proactividad, que haya gente y emprendedores dentro de las empresas.

¿Cómo se hace?

Invitando a participar. Armando equipos y no penalizar si una idea no dió los resultados esperados.
Por tanto, es hacer, participar y potenciar ideas asumiendo que puede haber riesgos. Porque asumir esta posibilidad es una manera  de avanzar, crecer y aprender. Liderazgo donde se transmita tranquilidad frente al riesgo potenciaran una cultura innovadora.

Nos encontramos en un momento en que la parte emocional del líder al equipo se ha convertido en algo que – ya era importante antes – pero por la inestabilidad en la que estamos cobran mayor importancia.

Por tanto, humanizar la empresa es fundamental, porque al final, entre medio de los robots, las máquinas, la inteligencia artificial, lo que más vamos a poder cuidar es a las personas que son las que desarrollan los robots, máquinas, inteligencia artificial y programan. Eso hay que cuidarlo y eso es lo que va a tener valor en este mundo tecnificado y digitalizado.

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