Seleccionar página

La clave es tener equipos que sean mejores que tú

La clave es tener equipos que sean mejores que tú

Agustín Medina, dueño de una experiencia infinita en el mundo emprendedor, dialogó con nosotros sobre la importancia de tener un equipo, las estrategias en redes sociales, cómo sus fracasos lo impulsaron a ser mejor y porqué todos quieren vender su empresa a Google.

Como especialista en el mundo emprendedor, ¿qué es lo más difícil de emprender?

Hay muchos tipos de emprendedores, porque hay gente que que emprende por vocación en un momento determinado y desde siempre han tenido claro desde que estaban en la universidad que iban a emprender y que tienen muy clara su historia.

Otra gente emprende porque ha llegado a tener éxito en su profesión y cuando tienen alrededor de los 40 consideran que han llegado a una meta y piensan hacerlo individualmente en vez de trabajar para una empresa.

Pero luego hay también los que emprenden por accidente, como fue mi caso y yo no tenía ninguna intención de emprender. Pero en un momento determinado, las circunstancias de la vida, te llevan a hacerlo.

Y finalmente, la gente que emprende en edad adulta, porque no queda otra solución, porque es gente que se quedó sin trabajo.

Sea el caso que sea, las circunstancias son siempre las mismas al final, y la gente que emprende se va a encontrar básicamente con los mismos problemas.

¿Qué es lo más difícil de dar el paso cuando uno ya tiene una carrera profesional?

Bueno, lo más difícil es el paso de haber dependido toda tu vida de una empresa que te paga el salario todos los meses y que te garantiza que tu puesto de trabajo está ahí, a pasar a depender de ti mismo. Es un salto importante porque eso da mucho miedo.

Cuando yo emprendí, dejé una empresa en la que tenía un coche de ellos, tenía acciones, tenía todo y de repente dependes de ti mismo. Tienes que hipotecar tu casa para que el banco te dé una línea de crédito.

En fin, se convierte en un mundo absolutamente distinto, donde cuando todo gira alrededor de ti y todo lo que ha sido tu soporte, tu colchón durante muchos años, deja de serlo. Y en este momento eres tú la única persona que te sostiene a ti mismo.

Entonces, eso es brutal. Un cambio que te hace ver la vida de otra manera y que no todo el mundo lo supera. Porque claro, porque a veces es fácil pensar: “Yo monto mi empresa y listo”.

Y en ese escenario, en tus libros hablas de la importancia de formar equipo.

Esa es una historia importante. Yo, por ejemplo, no tuve un equipo desde el principio. Me lancé a la piscina sin agua.

Yo solo. Y claro, luego te das cuenta de que eso es una temeridad en cualquier caso. Es bueno tener un equipo y lo que pasa es que a la vez eso tiene también sus peligros, porque los socios a veces pueden ser tus peores enemigos.

Mi consejo es que la gente que emprenda procure tener la mayoría de las acciones. Si montas una empresa tú controlas el 51 por ciento y allí buscas socios, equipo.

Si ya has arriesgado todo en tu vida para hacer un negocio, no pierdas la oportunidad de ser tú el que lleva las riendas. Es decir, no pierdas esa mayoría absoluta que te va a permitir al final tomar la última decisión.

¿Por qué? Porque es muy peligroso. Cuando empieza todo el mundo es muy bueno y muy bien. Pero cuando las cosas empiezan a funcionar, incluso cuando van bien, a veces es peor. De repente la gente cuanto mejor va, pues la cosa empieza a complicarse.

Es importante tener un equipo y ese equipo que sea además lo mejor posible. O sea, si es posible, mejor que tú. La gente a veces tiene miedo de rodearse de gente muy inteligente porque piensa que va a acabar quitando la posición.

Eso no es así. Cuanto mejores sean los que te rodean, mejor va a ser el negocio para ti. Entonces es bueno rodearte de la gente más inteligente, más brillante. La gente que te complemente obviamente que haga lo que tú no sabes hacer.

Si tú no tienes idea de finanzas, no intentes ser la persona que hace todas las finanzas. Búscate alguien que sepa hacer eso.

Tienes que tener un equipo que sean mejores que tú y siempre tú tener las riendas.

En la era digital, es importante tener presencia en las plataformas sociales, hay una frase que dice “si no estás en las redes no existís”.

Sin duda es importante y hay que armar equipos que complementen los conocimientos de cada red. Es decir, creo que hoy día es importante, mucha gente está ahí sin saber para qué sirven y saber cómo utilizarlas. Y yo creo que es importante que todo el mundo y más el que emprende un negocio, tenga una idea clara de cómo funcionan estas cosas.

Es cuestión de que intentes enterarte independiente. Independientemente de eso, si no tienes ni idea, pues evidentemente tienes que rodearte de alguien que la tenga. Hoy en día es muy importante las redes, pero no son lo único.

La gente confunde. A veces creemos que esto va todo de redes sociales y no es así. Los medios convencionales no murieron y siguen teniendo su peso, la televisión no está muerta. En España en horario prime time hay una audiencia de 20 millones.

La televisión es cada vez menos interesante, cada vez tiene menos audiencia, pero sigue siendo importante.

Y saber de plataformas también implica decidir en cual tener presencia, no hace falta estar en todas las redes sociales correcto?

Cada plataforma, cada red social tiene sus objetivos y tiene su uso, su estrategia.

Y el problema es que la gente no hace estrategia, o sea, decir que simplemente está ahí porque hay que estar no sirve. Entonces tú tienes que tener muy claro primero cuál es tu producto, cuál es tu punto, tu target, a quién te diriges y luego en función de eso, puedes ver qué redes te interesan.

Tienes que aprender a saber qué es lo que te da cada una de esas plataformas.

En el escenario que planteaste al principio de emprender una vez retirado, se afronta el riesgo a la adversidad, la gran pregunta es si realmente vale la pena emprender con el dinero ahorrado en vez de viajar. ¿Qué consejos tienes para ese momento decisivo?

Cuando inicias un negocio a cualquier edad siempre me he guiado por una idea. Invertir dinero que me permita estar hasta seis meses sin que el emprendimiento funcione. Si en seis meses no funciona y tampoco parecería serlo a corto plazo, entonces se cierra y ese dinero se ha perdido. Mi consejo es afrontarlo con esa mentalidad.

Por eso a veces no puedes jugar todo. A veces es un riesgo tremendo que inviertas todo lo que tienes. Primero tendrás que invertir en un negocio que sepas de que va.

Procura invertir en algo que tú conozcas, algo que esté relacionado con lo que tú sabes hacer.

Y si aquello no funciona, no te empeñes, no pidas más préstamos, no te hipotecas más, no pierdas todo porque al final lo vas a perder todo. Date un margen de tiempo y si no has conseguido en ese margen de tiempo tener una posibilidad de negocio, pues piensa que has perdido ese dinero y vete a casa, porque si no vas a acabar perdiendo mucho más.

Es muy interesante el concepto que planteas en uno de tus libros sobre cómo el fracaso es lo que impulsa.

Todo el mundo habla de los éxitos. Pero nadie te cuenta las cosas malas. ¿Qué es lo que ocurrió? Bueno, todos hemos tenido fracasos y fracasos a veces gordos.

Y eso te ha ayudado a entender la cosa de otra manera. Y a veces no son fracasos. El fracaso no es todo lo que parece un fracaso.

Yo abrí la primera agencia de publicidad que se abrió en Polonia en el año 1990. Acababa de caer el muro de Berlín y junto con otros socios abrimos la primera agencia en Varsovia pensando que aquí había una oportunidad de negocio porque es un país con 40 millones de habitantes, que es un poco el paso hacia las viejas repúblicas de la Unión Soviética.

Fuimos la primera agencia que abrió allí y fue un fracaso absoluto porque allí no había publicidad. Era un momento donde nadie sabía quién era la propiedad de las cosas. Las empresas que no habían sido de nadie eran del Estado.

No teníamos ningún cliente, hasta que tuvimos una sola oportunidad de poner publicidad en las vallas de las calles de Varsovia. Mantuvimos la agencia a bajo costo hasta que conseguimos un socio italiano a que básicamente le regalamos la agencia.

Hay que aprender de esos fracasos, adaptarte, recomponer todo con esa experiencia y salir adelante.

Todos fracasamos todos los días en miles de cosas, pero no se fracasa del todo hasta que realmente no es un fracaso tremendo. Entonces hay que ir aprovechando esos fracasos para aprender y para ir haciendo, haciendo cosas nuevas.

Hay muchos emprendedores que buscan vender su empresa a Google o grandes empresas, y tienen eso como objetivo.

Eso es una equivocación. Al final es importante que cuando tu empresa va muy bien y todo funciona, vas a tener novios que van a querer comprar esa empresa, pero si tu objetivo es este, va a ser difícil que te salga bien.

A mí me pasó exactamente eso. Mi agencia en España fue la primera es ser independiente, me iba bien y tenía un alto perfil de reconocimiento. Había tenido dos meses faltas de malos ingresos y fui a Nueva York y me ofrecieron una cantidad de dinero impresionante para comprar la empresa y dije que sí.

Me fui al hotel pensando en todos los años de trabajo y como iba a perder independencia al fusionarme con una multinacional e iba a perder credibilidad en el mercado.

Al día siguiente me levanté y les dije «mira, no voy a firmar, me vuelvo a Madrid», y no firmé.

No puedes pensar “voy a hacer esto para venderlo”, porque en ese caso no le vas a poner pasión. Y yo creo que los negocios funcionan cuando hay alguien que le pone mucha pasión detrás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscribite

Videos

Cargando...